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Escritura y Secreto (2002)
Introducción
En tierras de don Alfonso Reyes, maestro de maestros,
señor de la elegancia estilística, de la sabiduría y
el humor, parecería un descaro ponerse a hablar en general
sobre escritura y lenguaje si no fuese porque la escritura
se nutre con avidez del descaro. De no ser así nadie
escribiría, nadie se lanzaría a la riesgosa aventura
de sacar algo de la nada que es el acto de hacer arte.
Con palabras confeccionamos a diario nuestra comprensión
del mundo que nos rodea. La cosmogonía de cada uno se
ve limitada o expandida por las dimensiones de su vocabulario.
Tejemos un punto tras otro al ir anotando palabras,
y como Penélope podemos armar una larga bufanda
destejible, con intención espúrea, o emprender la confección de alguna prenda
más compleja. Habrá entonces que cerrar acá, agregar
puntos allá, avanzar y retroceder, y no hay patrones
disponibles. No hay patrones o moldes si se quiere producir
algo distinto: escribir de verdad. Y las cosas, es decir
el tejido -- conviene no olvidar, ya lo destacó Mary
Daley, que textos y textiles son equivalentes porque
derivan de la misma voz latina, textere— van cobrando una forma que muchas veces nos sorprende, que
al menos en mi experiencia resultan mejores cuanto más logra sorprenderme.
Cierta medida de desparpajo y osadía se necesita para
cabalgar la contradicción, ese potro lleno de mañas.
La urgencia de decirlo todo en libertad, sin cortapisas,
debe equilibrarse con un rigor de cirujano para no irse
en palabrerío inútil,
para mantener siempre a raya los fáciles desbordes
de la imaginación y la verborragia. Como avanzar a todo
galope con la rienda corta, o como remontar un papalote
que puede bailar en la desmesurada libertad del aire
siempre y cuando sepamos mantener la exacta tensión/distensión
del hilo que muchas veces nos lastima, que con mil maniobras
inesperadas intenta deslizarse de nuestras manos
y al que no debemos –si queremos escribir bien--
soltar jamás.
Del hilo hablaré más adelante. El hilo narrativo.
Como presentación baste con decir que elegí, para esta insigne
cátedra, diversos acercamientos al tema de la escritura.
En la conferencia magistral abordé el tema Escritura y Secreto, el Secreto en
tanto enigma o misterio de la vida al cual la literatura,
hecha del puro lenguaje, trata de acercarse empujando
en lo posible el límite de lo inefable. Aquí ofrezco
una versión corregida y muy aumentada en la que incluyo
nuevas reflexiones y también una nueva combinatoria
de fragmentos escritos para otras circunstancias que
tienen relación directa con el tema.
En
cuanto al curso propiamente dicho, elegí no dictar un
seminario o una serie de conferencias sobre el arte
de la ficción
–que cada uno deberá ir descubriendo por su cuenta,
si es que quiere meterse de lleno en este maravilloso
y maldito oficio—sino organizar un taller de escritura.
Breve, el taller y breve la forma de narrativa propuesta,
el microrrelato. Un taller concebido para estimular
la imaginación y enfocar la llamada realidad desde infrecuentes
ángulos, es decir de manera literaria, y que aquí propongo
por escrito.
Las dos partes se
conjugan y pueden ser usadas como instrumentos exploratorios
por quienes quieran internarse en el bosque de la escritura
y quizá traer de regreso algún tesoro propio, o al menos
atisbarle la cola del lobo. Pero recuerden: en estos
terrenos la brújula infalible no existe, debemos reajustarla
a cada paso.