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Hay que sonreír (1966-2007)
Veía pañuelos morados, amarillos, anaranjados,
que aparecían y desaparecían y casi le
rozaban la cara. Si al menos ella pudiera saber dónde
escondía Alejandro los pañuelos, entonces
una noche podría levantarse sin hacer ruido y
enroscárselos por el cuerpo desnudo y bailar
y girar y acordarse del tiempo en que tenía a
todos los hombres del mundo para ella sola. Los pañuelos
volaban y se anudaban unos con otros y se volvían
a desanudar. Su tacto debía ser como el de las
manos de los muchachos muy jóvenes, tímido
y acariciante, cálido y huidizo, que pedía
mucho más de lo que podía dar. Pero Alejandro
hacía desaparecer para siempre pañuelos
y caricias quedando él solo de pie en medio de
la habitación, muy dueño de sí
y de las emociones de Clara.
En los bajos fondos de Buenos Aires, en los arrabales
del tango, se desarrolla Hay que sonreír,
la primera novela de Luisa Valenzuela publicada en 1966.
Los avatares de Clara, conmovedora prostituta que responde
a leyes poéticas, prefiguran todo lo que será
la novelística de la autora, quien hace de su
estética su ética.
De Luisa Valenzuela el Fondo de Cultura Económica
también ha publicado Escritura y secreto
(2002), una antología general de su obra compilada
por Guillermo Saavedra: El placer rebelde (2003)
y Trilogía de los bajos fondos (2004).